La economía circular ha pasado de ser un concepto innovador a una necesidad urgente en el mundo actual. La generación masiva de residuos, la escasez de recursos y los efectos del cambio climático nos han dejado claro que el modelo tradicional de “usar y desechar” ya no funciona. Es hora de adoptar un enfoque más sostenible y eficiente, donde los recursos se mantengan en uso el mayor tiempo posible.
En América Latina se están desarrollando distintas estrategias para transitar desde un modelo de economía tradicional a uno de economía circular. La economía circular, en este contexto, puede “generar beneficios netos como incrementos del PIB entre 0,8% y 7%, crecimiento en empleos de entre 0,2% y 3% y reducciones en las emisiones de carbono de entre 70% y 85%”.
(https://qica.site/wp-content/uploads/2023/03/Estudio-IC-EC-ESP-Online-PTB.pdf).
Esta transición desde un modelo de economía tradicional, que en nuestro continente tiende al extractivismo, a uno circular implica que en América Latina haya mayor inversión por parte del sector privado. Algunas cifras muestran que “muchas economías de la región están concentradas en la extracción de recursos naturales. Aunque la participación en el PIB cayó comparada con la de los años 90, la industria extractiva sigue siendo muy importante para algunos países, con una participación del 20% del PIB en Venezuela y entre el 6-8% del PIB en Chile, Perú y Ecuador (CEPAL, 2022d). La explotación de recursos naturales es también una fuente de recursos importante para los países de ALC: de hecho, en 2021 el sector extractivo representó el 25% del crecimiento de la tasa de recaudación del impuesto sobre la renta en Brasil y Chile, y el 40% en Perú (CEPAL, 2022b, p.16-17). Por otra parte, todavía, Navarro & Olivari (2016) afirman que no es esta la verdadera causa del rezago en la innovación de ALC, sino la falta de inversiones en I+D. La inversión pública y privada en innovación en 2018 fue el 0,6% del PIB en la región, mientras que en los países de la OCDE fue de 2,4% (RICYT, 2020; OECD, 2022). Además, el 85% de las inversiones están concentradas en Brasil, México y Argentina (RICYT, 2020)”.
En este artículo, exploraremos cómo industrias han implementado principios de economía circular, obteniendo beneficios tanto para el medio ambiente como para su eficiencia operativa, demostrándote por qué la economía circular es el camino a seguir y cómo estas buenas prácticas están marcando la diferencia.